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Sin conservantes

En la década de 1950 la introducción de los conservantes en productos oftálmicos constituyó un gran avance para prevenir la contaminación del contenido después de la apertura. Cuarenta años más tarde, numerosas publicaciones han demostrado los efectos nocivos de los conservantes sobre la córnea, la conjuntiva y la película lagrimal, que causan irritación, inflamación y sequedad ocular, independientemente del principio activo y de la duración del tratamiento.

Era pues necesario el desarrollo de envases sin conservantes para preservar la integridad del ojo.

Hasta hace poco tiempo, los conservantes eran la única solución para la conservación de los colirios. Posteriormente surgieron las monodosis que, al disponer el colirio en dosis únicas de utilización, se convirtieron en una alternativa a la utilización de conservantes. El problema reside en que su fabricación eleva el precio para el consumidor final y hace la monodosis poco práctica para el paciente de edad avanzada.

Para contrarrestar estos inconvenientes, Laboratorios Thea ha sido pionero en el desarrollo de sistemas de aplicación oftalmológica de productos sin conservantes tanto en monodosis como en multidosis, envasados en el exclusivo sistema ABAK, Steri-Free o Easy Grip.


¿Qué es un conservante?

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Existen diferentes familias de conservantes, que se distinguen por sus propiedades físicoquímicas, su mecanismo de acción, etc. Los diferentes tipos de conservantes pueden presentar diferentes grados de toxicidad ocular y alergenicidad. Los conservantes pueden ser organomercuriales, amidinas, alcoholes, derivados de parabenos, complejos oxiclorados y amonios cuaternarios, entre los que tenemos el cloruro de benzalconio o BAK. A día de hoy, el BAK es el conservante más utilizado en oftalmología.


¿Qué efectos tienen los conservantes en la superfície ocular?

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La administración prolongada de colirios que contienen uno o más conservantes puede dar lugar a una alteración de la película del lagrimal o incluso a alteraciones más profundas afectando a las células de la malla trabecular  o al cristalino. Otras estructuras superficiales que pueden verse afectadas por el efecto nocivo del BAK son la conjuntiva y córnea.

Los signos y los síntomas oculares menos graves se manifiestan como molestia o irritación que da lugar a una sensación de ojo seco. Los efectos secundarios más graves son la inflamación de los tejidos, que puede ser de intensidad variable y puede llegar a desarrollar fibrosis con el consiguiente riesgo para el éxito de determinadas cirugías, como puede ser la de glaucoma.

El uso de conservantes en preparaciones oftálmicas es especialmente nocivo en pacientes que deben instilarse gotas a diario, múltiples veces al día y a largo plazo. La severidad de estos efectos correlaciona positivamente con la duración del tratamiento, la dosis, el tipo y la concentración de los conservantes utilizados.

La mejor manera de limitar estas complicaciones pasa por la reducción del número de instilaciones de gotas con conservantes, e idealmente por el uso de colirios sin conservantes.

Efectos tóxicos sobre la superficie ocular:

  • Efecto detergente
  • Estrés oxidativo, necrosis, apoptosis
  • Inflamación

Tras 10 años de investigación, en 1990 Laboratorios Thea desarrolló el primer envase multidosis capaz de  dispensar gotas sin conservantes, el sistema ABAK.